El Amalek – la Mala Inclinación – trata de destruir la fe de la persona, para que no levante su mirada hacia el Cielo...
Amalek es el símbolo del mal y un apodo para el Yetzer HaRá, la Mala Inclinación. Su arma principal es el veneno de la duda; el inyecta dudas de fe en la mente y el corazón de la persona. Tan pronto la persona comienza a dudar de Di-s, inmediatamente enfrenta dificultades concebidas para que llore y vuelva a buscar al Creador.
La Torá relata (Éxodo, capítulo 17) que los Hijos de Israel vencieron a los amalequitas únicamente mediante la fe. Cuando Moisés extendió sus manos al Cielo y rezó, Israel tomó la delantera. Cuando Moisés bajó los brazos, Amalek tomó la delantera. Hipotéticamente, pregunta la Mishnáen el Tratado de Rosh HaShaná: "¿Acaso las manos de Moisés ganan o pierden una guerra?" La Mishná se auto responde diciendo: "Mientras el Pueblo de Israel mire hacia arriba con el corazón sometido a su Padre en el Cielo, vencerá al enemigo, de lo contrario, perderá". Por ende, la conclución es que Amalek vence a la persona cuando esta se olvida del Creador, Di-s no lo permita.
 
Mirada hacia el Cielo
 
El Amalek – la Mala Inclinación – trata de destruir la fe de la persona, para que no levante su mirada hacia el Cielo. Porque por medio de la fe, el hombe está protegido de la Mala Inclinación. Cuando se derriba el muro de la fe, Di-s no lo permita, la persona está desprotegida e indefensa. Si miramos hacia el Cielo y recordamos del Creador, desarmamos a Amalek.
 
Cada vez que la persona sufre, simplemente puede mirar hacia el Cielo, elevar una plegaria personal al Creador, y pedirle ayuda. No existe plegaria que no sea respondida, pues Di-s está cerca de quienes lo llaman verdaderamente.
 
La fe, cuya manifestación práctica es la plegaria, es la única arma segura contra la Mala Inclinación. Por ello, debemos esforzarnos constantemente en aumentar nuestra fe y utilizar el poder de la plegaria.
 
El propósito de la Torá y los Preceptos
 
El propósito del estudio de la Torá es traer al hombre a la fe. La fe reforzada conduce a una mayor iluminación del alma, y mientras más iluminada esté, tendrá mayor capacidad de reconocer a su Creador. Como tal, estudiar Torá y realizar los Preceptos con el propósito de llegar a conocer al Todopoderoso, sin motivos ulteriores de beneficio y prestigio personal, es el propósito de la existencia del hombre en este mundo.
 
Nuesatro nivel espiritual
 
La Guemará (Tratado Pesajím, 50a) cuenta sobre Rabi Yosef, hijo de Rabi Yehoshúa Ben Levi, que sufrió una enfermedad que le produjo la muerte clínica. Con la gracia de Di-s, Rabi Yosef se recuperó después de que su alma había llegado al umbral del Mundo Venidero. Su padre le preguntó:" ¿Qué viste en el Mundo Espiritual?"
 
Rabi Yosef respondió: "Vi un mundo al revés: los altos estaban abajo y los bajos, arriba."
 
Rabi Yehoshúa Ben Levi comentó: “Viste un mundo claro”, en otras palabras, una imagen exacta.
 
Ampliemos el anterior pensamiento, simple pero profundo: La gente que en este mundo disfruta de riquezas y prestigio, son considerados la “alta sociedad”. Pero, en el mundo espiritual se encuentran en el peldaño más bajo. Lo contrario también es cierto; en este mundo hay quienes son humillados, ridiculizados o perseguidos, mas en el Mundo Venidero, gozan de un estatus de alto nivel. El nivel espiritual del hombre se determina según el grado en que haya desarrollado su fe y exitosamente haya pasado las muchas pruebas de fe durante su permanencia en el Mundo Material.
 
La fe es la raíz y el fundamento de la vida. El profeta dijo(Habacuc 2:4): "Y los justos vivirán por su fe".
 
La persona con fe tiene asegurada una vida buena, gratificante y significativa, tanto en este mundo como en el Venidero. Nuestro estatus espiritual crece, en la medida que aumenta nuestra fe.
 
Grandeza e insignificancia
 
El profeta dice: “La persona ve los ojos, y el Señor ve el corazón”. (Samuel I, 16:7). En otras palabras, carecemos de la herramienta para juzgar el verdadero estatus de otra persona. La gente tiende a valorar a los demás según su dinero, sabiduría, belleza, o estirpe; tales criterios son, tanto falsos como inexactos. Con frecuencia, se refieren a un gran personaje como insignificante, o viceversa.
 
Una persona inculta puede ser más grande que un médico, o profesor universitario, especialmente si la primera tiene una profunda noción de su misión en el mundo y la segunda no. La que posee una profunda noción del Creador supera en alto grado a quien no tiene idea de quien creó el mundo, ni para qué, aunque el primero sea barrendero y el otro físico nuclear.
 
El profeta Isaías enseña (Isaías 1:3) que la persona que no conoce al Creador está en un nivel espiritual más bajo que un buey, ya que cuando castiga a Israel por olvidar su fe: “El buey conoce a su dueño y el asno el establo de su amo; pero Israel no conoce (a su Señor), Mi pueblo no comprende”. En otras palabras, el buey y el asno están conscientes de quien lo sustenta, pero quien ciegamente anda tras una vida de incentivos físicos nunca encuentra a Di-s.
 
Fe - La mejor mercadería
 
Según todo lo explicado en este articulo, el hombre sería muy inteligente si invirtiera el máximo de su esfuerzo en lograr y desarrollar la fe, pues esto es lo más importante del mundo.
 
La Guemará enseña, (Tratado Shabat, 31a) que la primera pregunta que le hacen a la persona cuando se va de este mundo es: “¿Hiciste negocios con fe?”. La interpretación literal de esta pregunta es si el hombre actuó recta y honestamente en los negocios, pero la insinuación es que le preguntan a la persona si se esforzó por adquirir la FE, por medio de estudiar la fe, hablar de fe,  practicar la fe y buscarla.
 
El Zohar enseña que el Creador mueve mundos enteros para que dos personas puedan reunirse y hablar sobre la fe.
 
La fe es la clave para la verdadera felicidad y éxito en este mundo, y la única garantía de éxito en el Mundo Venidero. Sus beneficios son ilimitados. Dichosa la persona que adquiere verdadera y duradera fe.
 
Continuará....
 
(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush)
El Amalek – la Mala Inclinación – trata de destruir la fe de la persona, para que no levante su mirada hacia el Cielo...
Amalek es el símbolo del mal y un apodo para el Yetzer HaRá, la Mala Inclinación. Su arma principal es el veneno de la duda; el inyecta dudas de fe en la mente y el corazón de la persona. Tan pronto la persona comienza a dudar de Di-s, inmediatamente enfrenta dificultades concebidas para que llore y vuelva a buscar al Creador.
La Torá relata (Éxodo, capítulo 17) que los Hijos de Israel vencieron a los amalequitas únicamente mediante la fe. Cuando Moisés extendió sus manos al Cielo y rezó, Israel tomó la delantera. Cuando Moisés bajó los brazos, Amalek tomó la delantera. Hipotéticamente, pregunta la Mishnáen el Tratado de Rosh HaShaná: "¿Acaso las manos de Moisés ganan o pierden una guerra?" La Mishná se auto responde diciendo: "Mientras el Pueblo de Israel mire hacia arriba con el corazón sometido a su Padre en el Cielo, vencerá al enemigo, de lo contrario, perderá". Por ende, la conclución es que Amalek vence a la persona cuando esta se olvida del Creador, Di-s no lo permita.
 
Mirada hacia el Cielo
 
El Amalek – la Mala Inclinación – trata de destruir la fe de la persona, para que no levante su mirada hacia el Cielo. Porque por medio de la fe, el hombe está protegido de la Mala Inclinación. Cuando se derriba el muro de la fe, Di-s no lo permita, la persona está desprotegida e indefensa. Si miramos hacia el Cielo y recordamos del Creador, desarmamos a Amalek.
 
Cada vez que la persona sufre, simplemente puede mirar hacia el Cielo, elevar una plegaria personal al Creador, y pedirle ayuda. No existe plegaria que no sea respondida, pues Di-s está cerca de quienes lo llaman verdaderamente.
 
La fe, cuya manifestación práctica es la plegaria, es la única arma segura contra la Mala Inclinación. Por ello, debemos esforzarnos constantemente en aumentar nuestra fe y utilizar el poder de la plegaria.
 
El propósito de la Torá y los Preceptos
 
El propósito del estudio de la Torá es traer al hombre a la fe. La fe reforzada conduce a una mayor iluminación del alma, y mientras más iluminada esté, tendrá mayor capacidad de reconocer a su Creador. Como tal, estudiar Torá y realizar los Preceptos con el propósito de llegar a conocer al Todopoderoso, sin motivos ulteriores de beneficio y prestigio personal, es el propósito de la existencia del hombre en este mundo.
 
Nuesatro nivel espiritual
 
La Guemará (Tratado Pesajím, 50a) cuenta sobre Rabi Yosef, hijo de Rabi Yehoshúa Ben Levi, que sufrió una enfermedad que le produjo la muerte clínica. Con la gracia de Di-s, Rabi Yosef se recuperó después de que su alma había llegado al umbral del Mundo Venidero. Su padre le preguntó:" ¿Qué viste en el Mundo Espiritual?"
 
Rabi Yosef respondió: "Vi un mundo al revés: los altos estaban abajo y los bajos, arriba."
 
Rabi Yehoshúa Ben Levi comentó: “Viste un mundo claro”, en otras palabras, una imagen exacta.
 
Ampliemos el anterior pensamiento, simple pero profundo: La gente que en este mundo disfruta de riquezas y prestigio, son considerados la “alta sociedad”. Pero, en el mundo espiritual se encuentran en el peldaño más bajo. Lo contrario también es cierto; en este mundo hay quienes son humillados, ridiculizados o perseguidos, mas en el Mundo Venidero, gozan de un estatus de alto nivel. El nivel espiritual del hombre se determina según el grado en que haya desarrollado su fe y exitosamente haya pasado las muchas pruebas de fe durante su permanencia en el Mundo Material.
 
La fe es la raíz y el fundamento de la vida. El profeta dijo(Habacuc 2:4): "Y los justos vivirán por su fe".
 
La persona con fe tiene asegurada una vida buena, gratificante y significativa, tanto en este mundo como en el Venidero. Nuestro estatus espiritual crece, en la medida que aumenta nuestra fe.
 
Grandeza e insignificancia
 
El profeta dice: “La persona ve los ojos, y el Señor ve el corazón”. (Samuel I, 16:7). En otras palabras, carecemos de la herramienta para juzgar el verdadero estatus de otra persona. La gente tiende a valorar a los demás según su dinero, sabiduría, belleza, o estirpe; tales criterios son, tanto falsos como inexactos. Con frecuencia, se refieren a un gran personaje como insignificante, o viceversa.
 
Una persona inculta puede ser más grande que un médico, o profesor universitario, especialmente si la primera tiene una profunda noción de su misión en el mundo y la segunda no. La que posee una profunda noción del Creador supera en alto grado a quien no tiene idea de quien creó el mundo, ni para qué, aunque el primero sea barrendero y el otro físico nuclear.
 
El profeta Isaías enseña (Isaías 1:3) que la persona que no conoce al Creador está en un nivel espiritual más bajo que un buey, ya que cuando castiga a Israel por olvidar su fe: “El buey conoce a su dueño y el asno el establo de su amo; pero Israel no conoce (a su Señor), Mi pueblo no comprende”. En otras palabras, el buey y el asno están conscientes de quien lo sustenta, pero quien ciegamente anda tras una vida de incentivos físicos nunca encuentra a Di-s.
 
Fe - La mejor mercadería
 
Según todo lo explicado en este articulo, el hombre sería muy inteligente si invirtiera el máximo de su esfuerzo en lograr y desarrollar la fe, pues esto es lo más importante del mundo.
 
La Guemará enseña, (Tratado Shabat, 31a) que la primera pregunta que le hacen a la persona cuando se va de este mundo es: “¿Hiciste negocios con fe?”. La interpretación literal de esta pregunta es si el hombre actuó recta y honestamente en los negocios, pero la insinuación es que le preguntan a la persona si se esforzó por adquirir la FE, por medio de estudiar la fe, hablar de fe,  practicar la fe y buscarla.
 
El Zohar enseña que el Creador mueve mundos enteros para que dos personas puedan reunirse y hablar sobre la fe.
 
La fe es la clave para la verdadera felicidad y éxito en este mundo, y la única garantía de éxito en el Mundo Venidero. Sus beneficios son ilimitados. Dichosa la persona que adquiere verdadera y duradera fe.
 
Continuará....
 
(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush)

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