PERASHAT BERESHIT

orarios para: Cochabamba, Bolivia
Encendido de velas: 18 minutos antes Shekia | Zona Horaria: -4 | DST: no

FechaHora    
Viernes, 12 Octubre, 2012Encendido de velas a las: 18:06
Shabat, 13 Octubre, 2012Shabat concluye: 18:57
Viernes, 19 Octubre, 2012Encendido de velas a las: 18:08
Shabat, 20 Octubre, 2012Shabat concluye: 18:59
Viernes, 26 Octubre, 2012Encendido de velas a las: 18:10
Shabat, 27 Octubre, 2012Shabat concluye: 19:02
Viernes, 02 Nov, 2012Encendido de velas a las: 18:13
Shabat, 03 Nov, 2012Shabat concluye: 19:05



PERASHAT BERESHIT
(En el principio)
 

Libro Bereshit / Génesis (1:1 a 6:8)

Haftarah  Ashkenazim: Isaias 42:5 - 43:10
Haftarah  Sefardim: Isaias 42:5 - 42:21


PERASHAT BERESHIT, Shabbat Mebarjim

Es muy importante saber la hora exacta del encendido de velas, ya que bajo ninguna circunstancia esta permitido encenderlas después de la puesta del sol.

La Torá comienza declarando que en el principio HaShem creó el cielo y la tierra de la nada. Sin embargo, el mundo era un vació  sin forma ni orden. durante los primeros seis días Di-s creó y ubicó cada cosa en el universo en su posición adecuada de funcionamiento. El orden de esta tarea divina fue el siguiente:

·        Primer día: Creación de la luz y la oscuridad.

·        Segundo día: Arreglo del rakía (firmamento) para separar las aguas del cielo y de la tierra.

·        Tercer día: Acumulación de las aguas en un lugar, permitiendo que la tierra fuera visible.

·        Cuarto día: Creación y ubicación del sol y de la luna en el cielo.

·        Quinto día: Creación de la vida en el mar, y de las aves.


·        Sexto día: Creación de los reptiles, demás animales y, finalmente el hombre.

·        El Séptimo día de la Creación: HaShem "descansó" y lo santificó como Shabat.

HaShem decidió que no era bueno que el hombre estuviera solo. Trajo a todos los animales y aves ante Adam, y éste les dio nombre, pero no pudo encontrar compañera para é entre ellos. En consecuencia, HaShem sumió a Adam en un profundo sueño, sacó una de sus costillas y luego cerró la herida con carne. Dio forma, desarrolló y completó la costilla, haciendo con ella una mujer, a la cual llevó ante Adam. Luego ubicó a ambos en el Jardín del Eden, donde podrían comer de todo, excepto del fruto prohibido del árbol del conocimiento. Sin embargo, Javá se dejó influir por la astuta serpiente (najash), comió del fruto prohibido y le dio a probar a Adam. como resultado de esta transgresión recibieron el castigo divino: fueron obligados a abandonar el Gan Eden y comenzaron su vida humana, tal como la conocemos, experimentando las dificultades del trabajo para su sustento y el sufrimiento de la aparición  También la serpiente recibió su castigo y a a partir de entonces se arrastra sobre la tierra y come polvo.


Adam y Javá tuvieron dos hijos: Caín, que se convirtió en agricultor, y Hevel, que fue un pastor. Ambos llevaron ofrendas de su producción a HaShem. Hevel era sincero y llevaba lo mejor de su rebaño. Por otro lado, Cain no lo era y llevaba lo peor de su producción. HaShem aceptó la ofrenda de Hevel e hizo descender un fuego del cielo, que lo asó. pero no ocurrió lo mismo con la de Cain, quien se sintió avergonzado y se encolerizo. Mientras estaban en el campo, Caín mató a Hével.

Cuando HaShem le preguntó donde estaba su hermano, Cain respondió: "Soy acaso el guardián de mi hermano?". Di-s lo castigó, entonces, severamente, maldiciéndolo y forzándolo a deambular continuamente sobre la faz de la Tierra.

Adam y Javá tuvieron un tercer hijo, Shet, y otros más. Como cada generación se reproducía, a su vez, el número de seres humanos creció considerablemente.

Hubo diez generaciones desde Adam hasta Nóaj, incluyendo dostzadikim: Janoj y Metushelaj. Sin embargo, la mayoría se inclinó hacia el mal y practicó la inmoralidad y la violencia. HaShem comenzó a reconsiderar Su acto de poblar el mundo con la raza humana. Noaj, empero, encontró gracia en Sus ojos

Es sabido que el relato de Bereshit presenta dos crónicas diferentes al respecto de la creación del ser humano. El primero en el primer capítulo, el segundo en el segundo. Presentan notorias disparidades, absolutamente evidentes y en modo alguno silenciadas u oscurecidas. A la vista están. Han sido comentadas y analizadas a lo largo de las generaciones.
Ahora te presento unas pocas de ellas, no todas ni de modo exhaustivo, solo un puñado, simplemente como aperitivo, como una invitación para despertarte el deseo de conocer y que tomes el sagrado texto y busques tú más. Para eso están nuestros libros, para conocerlos, aventurarse en ellos, interrogarlos, obtener claridad a través de sus mensajes, quedarse con dudas que no encuentran respuesta, seguir estudiando, mantener la llama encendida a través de la conexión, etc.


Tema
Capítulo 1
Capítulo 2
Origen
Dios dice y Adam es creado
Dios hace una figura de arcilla y le infunde la energía de vida a través sus narices
Género
Adam es creado macho y hembra, se los nombra en plural y singular, pues es como un siamés, una persona que son dos personas
Adam es varón
Relación con Dios
El Eterno bendice a Adam para que se multiplique, se reproduzca, colme la tierra y la conquiste
El Eterno pone al hombre en el huerto del Edén para que lo trabaje y cuide, le permite alimentarse de todo árbol que guste, menos del árbol del conocimiento, del bien y del mal
Ecosistema
La creación va desarrollándose, evolucionando, hasta llegar al Hombre
El hombre es puesto en el huerto del Edén y luego brotan
Relación humana
Varón y mujer son una unidad desde el comienzo
El varón está solo y busca compañía entre los animales sin hallarla, hasta que Dios le presenta a la mujer, con la cual finalmente se une y empareja
Nombre de Dios usado
Elohim
Hashem Elohim



Aquellos que no aceptan la autoría única y divina del texto sagrado reconocen en estas discrepancias una evidencia de tradiciones provistas por distintas fuentes, que fueron plasmadas con sus divergencias y contradicciones a la hora de concretar el texto de la Torá. Entonces hablan acerca de la línea “elohista”, que es diferente a la “yahvista”; de las variaciones motivadas por la política del momento o las influencias del folclore dominante en la región, u otros factores. Cosas muy interesantes, por cierto, pero en nada acordes a la Tradición y el sentido habitual que se les ha dado durante milenios a los relatos de la Torá.
Para los que no cuentan con herramientas intelectuales apropiadas ni el conocimiento necesario, estas especulaciones sesudas pudieran parecer verdades catastróficas, que borran de un saque la santidad de la Torá. Por ello muchos se embelesan con estas novedades y pierden la ruta trazada por el judaísmo., pero los adherentes a la divinidad de la Torá encuentran que no es necesario elaborar complejas teorías sobre muchos autores y numerosas fuentes para clarificar la doble exposición acerca del origen del Hombre. El judaísmo tiene varias respuestas apropiadas e idóneas, que brindan claridad al texto, y permiten ver que donde otros ven cuentitos mitológicos, realmente se encuentran enseñanzas sumamente profundas e intensas. Instrucciones para la vida cotidiana, para hacernos mejores personas, no meros meros malabarismos académicos de salón.
Te presentaré brevemente ahora dos de las maneras de comprender el valor e importancia de estos dos relatos, en apariencia, diferentes del origen del Hombre.
El Rav Josef Soloveitchik ztz”l, en su “La Soledad del Hombre Creyente”, armoniza la narrativa duplicada y divergente equiparándola a la identidad duplicada y divergente del ser humano. Somos al mismos tiempo espirituales y materiales; conectados al infinito, pero restringidos a un determinado espacio y tiempo; capaces de las mayores hazañas y novedades, como también de las ruindades y catástrofes; somos seres creados a imagen y semejanza del Eterno, pero moldeados con barro y perecederos. Sí, somos seres complejos, multidimensionales, uno pero múltiples. Tal como el relato de Bereshit nos representa. En el primer capítulo como obras celestiales, príncipes del Reino; en el segundo como insertos en el mundo, marcados por las vicisitudes de la existencia, por las necesidades.
Otro sabio actual de poderosa impronta, el Rav Mordechai Breuer ztz”l, también nos muestra con múltiple facetas, no meramente sometidos a instintos, o a influjo del entorno, o a lo genético, o a mandatos sociales, o a una ética espiritual innata, sino como una combinación de todos estos factores y muchos más. Somos uno pero muchos, además de diferentes individuos pero siendo partes de una unidad sistémica y metafísica.
En esta complejidad, atribuye la descripción del primer capítulo al nacimiento de la especia humana como tal y no de algún individuo en particular. No era Adam macho y hembra, sino que la especie humana sexuada fue creada. El Eterno no bendice a un hombre para que se reproduzca y conquiste la tierra, sino que brinda ese poder a la especie humana. En tanto que el segundo capítulo aterriza la reseña sobre el hombre en particular, Adam el primero de nuestra especie.
Como notamos, evidentemente hay maneras de explicar satisfactoriamente la aparente dualidad de criterios o de historias narradas en la creación del Hombre.
Proponemos una más. La primera aparición en la Torá es la que toma al hombre de manera natural, por lo que es, tal cual es, en su plenitud. La segunda es la que expresa el esfuerzo por superar sus limitaciones, por aprovechar sus potenciales. En el primer capítulo el hombre ya está completo, es como un ideal en un mundo controlado por la Voluntad de Dios; en tanto que en el segundo tiene que desarrollarse, cambiar, probar, equivocarse, corregirse, asumir compromisos, trabajar para perfeccionar, ser atento con el medio y mejorarlo, dialogar, negociar, fracasar, ser victorioso, en resumen, ser una persona real en un mundo real. No son dos relatos diferentes, son el mismo para un hombre que es complejo.
Un pequeño y conocido relato para concluir.




Reflexiones sobre Bereshit
El Libro de la Vida

Por Rav Mark Angel
Traducción Dra. Myriam Frydman
Este es el libro de las generaciones del hombre. —BERESHIT 5:1
El Sifrá registra en Vayikrá 19:18 un debate entre Rabí Akiva y Ben Azai. Rabí Akiva afirma que el versículo, "y amarás a tu prójimo como a ti mismo" es un gran principio de la Torá. El amor, que está mejor ejemplificado en el amor entre el esposo y la esposa, es la piedra angular de la felicidad humana. De hecho, las bendiciones del matrimonio se refieren a la novia y el novio como "reim ahuvím", los amigos amados por excelencia. Cuando dos personas se aman de verdad, sus vidas se transforman; ellas llegan a comprender el significado de la vida.
Fortalecidas por su amor, se relacionan con sus amigos y vecinos con una compasión y una sensibilidad más profundas.
Ben Azai, aunque está de acuerdo con el punto básico de Rabí Akiva, sugiere que otro versículo contiene un principio de la Torá aún más grande: Ze sefer toldot adam, ze klal gadol mizé: “Este es el libro de las generaciones del hombre —este es un principio aún más grande”. Este versículo, extraído de la Parashá Bereshit, incluye las palabras que expresan que Dios creó a los seres humanos a imagen Divina. La opinión de Ben Azai ha sido explicada generalmente refiriéndose a estas últimas palabras del versículo, es decir, como los humanos somos creados a imagen de Dios, se nos pide que respetemos a todos los seres humanos —independientemente de sus antecedentes particulares.
Ben Azai, según esta interpretación, está ofreciendo una visión universal de integración y compromiso con la humanidad en general, no solo con nuestros propios amigos y vecinos. Este es un principio aún más grande que amar al prójimo como a uno mismo, en el sentido de que amplía nuestra perspectiva, y nos ayuda a vernos a nosotros mismos como parte de la gran familia humana.
Esta interpretación de Ben Azai asume que él se estaba refiriendo a la última parte del versículo, la cual dice que los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios. Sin embargo, la alusión real en el Midrash sitúa a Ben Azai citando la primera parte del versículo: Ze sefer toldot Adam, “Este es el libro de las generaciones del hombre”. Debemos buscar entender el punto de vista de Ben Azai basándonos en las primeras palabras del versículo.
Ben Azai está diciendo que el principio más grande de la Torá consiste en darnos cuenta de que nuestra vida es un libro. Cada uno de nosotros escribe su propio libro—Con todos sus éxitos y fracasos, con todos sus actos de bondad y todos sus defectos. A los 120 años, cada uno de nosotros le presenta su libro al Todopoderoso. El libro cuenta lo que hemos hecho, cuál ha sido la esencia de nuestra vida, cómo y por qué hemos sido merecedores de los años que el Todopoderoso nos ha concedido. Ben Azai está enseñando que la vida debe ser vivida con esta perspectiva —que nosotros somos garantes y responsables ante Dios por el regalo de la vida que Él nos ha dado.
Cuando la novia y el novio están bajo el palio nupcial, cada uno de ellos lleva consigo los primeros capítulos de sus libros individuales. Ellos llevan sus recuerdos y su sabiduría acumulada; llevan años de estudio y de crecimiento espiritual; llevan sus tradiciones familiares y sus criterios personales. Bajo el palio nupcial, ellos comienzan ahora un nuevo capítulo de su libro de la vida. Los nuevos capítulos serán de autoría compartida.
Cuando somos bendecidos con una novia y un novio que tienen tanto amor, tanto talento, tantos logros, tan grandes ideales —podemos estar seguros de que los nuevos capítulos que van a escribir juntos serán una obra maestra de primer orden. Oramos para que ellos escriban un libro largo, lleno de muchos capítulos felices y significativos.



UN ENFOQUE DISTINTO Y SIGNIFICATIVO

El primer versículo de Bereshit declara: "en el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Bereshit 1,1); mientras que más adelante leemos: "en el día que hizo Dios la tierra y los cielos" (Bereshit 2,4).
Si el concepto de primero, según la lógica, es aquello que antecede a otros en el tiempo, o que ocurrió antes que otros hayan ocurrido, nos encontramos ante una manifiesta contradicción; pues en el primer versículo se declara que Dios creó los cielos y la tierra, mencionando primero a los cielos, de lo cual se colige que fueron creados primero y después la tierra, en cambio en el segundo versículo presentado se hace mención primero de la tierra y después del cielo.
Esta contradicción, movió a disputa entre Bet Shamay y Beth Hilel, como se encuentra en el Talmud y algunos textos del Midrash. Bet Shamay declara que los cielos fueron creados primero y después la tierra; mientras que Bet Hilel opina lo contrario, primero la tierra y después los cielos. Cada uno de estos sabios fundó su opinión en uno de los dos textos de nuestra contradicción, alegando Bet Shamay a su favor el primero y Bet Hilel el segundo, y por lo tanto a cada uno de ellos debe explicar el otro versículo, que se opone a su opinión.
1. Bet Shamay dice que los cielos fueron creados primero, corroborando su opinión con el primer versículo de Bereshit, y siendo este el lugar propio de la creación, sostiene que habla la Torá según el orden del tiempo en que fueron creados. Razón que demuestra además que en la mayoría de los textos del Tanaj se menciona primero a los cielos. El hecho que el otro versículo antepone y antecede la tierra al cielo, se atribuye a otra causa, o que la Torá por esta variedad igualó los cielos y la tierra y la tierra a los cielos, demostrando que la divinidad de Hashem y su supervisión asiste también al mundo inferior, o para dar a conocer que el mundo del cumplimiento de las mitzvot, la tierra, antecede en tiempo al de la recompensa, el cielo, que se denomina "Olam Haguemul". Esta fue la opinión de los que respondieron a Alejandro Magno, el cual (como se trae en la guemará de Tamid, cap. IV) preguntó a los sabios de Israel qué fue creado primero el cielo o la tierra, y ellos le respondieron que los cielos.
2. Bet Hilel entienden lo contrario y sostienen que la tierra fue creada primero, según se colige del segundo versículo, como también se comprueba del libro de Tehilim: "En un principio, la tierra cimentaste, y obra de tus manos son los cielos" (202,26). Si en el otro versículo anteceden los cielos es por ser primeros no en tiempo, sino en dignidad, que es una de las formas que según la lógica un concepto puede ser primero que otro. Según la filosofía clásica los cielos están compuestos de una sustancia pura, de una "quinta esencia", que no sufre los cambios que ocurren en la tierra, parecen tener mayor importancia.
3. Rabí Yojanán (Bereshit Raba cap. I) valiéndose de la distinción, en nombre de los sabios, absuelve nuestra pregunta de diferente modo, dice que en lo referente a la creación, lo cielos antecedieron, pero en la germinación y perfeccionamiento la tierra antecedió. Abarbanel explica en sus glosas sobre la Torá que en cuanto a la creación que ocurrió de la nada, los cielos fueron creados primero en el tiempo, pero en cuanto al procrear y germinar, la tierra antecedió; y así se comprueba porque en el tercer día, hizo brotar la tierra sus simientes y reverdeció de vegetación y sólo en el cuarto comenzaron las luminarias a alumbrar y se llenó el cielo de estrellas, así, si el cielo llegó a ser primero, se acabó de perfeccionar al último, después de la tierra. De este modo estableció Rabí Tanjuma esta opinión con los mismos dos textos de nuestra contradicción diciendo, que en el primer versículo se dice "bará" (creó) y en el segundo "asot" (hacer) cuyo significado, en muchos lugares, indica perfeccionar, como por ejemplo: "el toro que hizo" (Bereshit 18,8), es decir que preparó. En cuanto a la creación de la nada, los cielos fueron creados primero en el tiempo, pero con respecto al perfeccionamiento la tierra fue "hecha"primero.
4. Rabí Eliézer, hijo de Rabí Shimón, concilió estos versículos de manera diferente, y es que la Torá para darnos a entender la igualdad del cielo con la tierra nombró en un lugar primero al cielo y en otro primero a la tierra, este método se comprueba con algunos ejemplos: Abraham vivió primero que Isaac y Yacov, su hijo y nieto, y sin embargo vemos que la Torá a veces lo menciona en último lugar, como se declara: "recordaré mi pacto con Yacov, y también mi pacto con Isaac y con Abraham mi pacto recordaré" (Vaikrá 26,12) esta divergencia de la cronología sirve para demostrar que fueron todos iguales en santidad, virtud y excelencia. Otro ejemplo estudiamos del hecho que en el precepto de honrar a los progenitores, antecede el padre a la madre, mientras que en el temor antecede la madre al padre, y esto a fin de provocar en el hijo que honre y tema con la misma igualdad a ambos. Lo mismo se colige, según este sabio, de la diferencia de versículos con respecto al cielo y la tierra, que frente al Creador son igualmente estimados.
5. Rabí Shimón Bar Yojay se sorprendió mucho que dos tan grandes sabios como Shamay e Hilel hayan tenido una disputa en este tema, ya que el sostiene que los cielos y la tierra fueron creados juntamente, lo cual corrobora con el texto del profeta que dice: "También mi mano cimentó la tierra, y mi derecha apuñó los cielos, les he llamado para que se levanten juntos" (Yeshaya 48,13), de lo cual se infiere que tuvieron un principio en conjunto. Esta misma opinión la encontramos en el Pirké DeRabí Eliézer, donde se relata que estando Shamay e Hilel discutiendo del tema se apareció la presencia divina para revelarles que ninguno estaba en lo cierto, por cuanto el cielo y la tierra fueron en una misma hora y en un mimo punto creados.
Esta opinión fue compartida por muchos de los sabios a través de las generaciones, como Rambam, Rashí, Even Ezrá, etc. En la Guía (obra de Rambam) se declara que el mundo es como un individuo, o gran ser viviente como lo llamaron los filósofos, y que es imposible que existan cielos sin tierra, o tierra sin cielos, ya que la tierra es el centro de la circunferencia de los cielos, y lo cielos son la circunferencia y círculo del centro que es la tierra, siendo forzoso que donde haya uno hay el otro. En la Guía se citan varios dichos de nuestros antiguos sabios, como lo expresado por Rabí Shimón, o como la siguiente parábola: una persona siembra semillas de una sola vez, aunque las va brotando la tierra en diferentes tiempos, dando a entender que el Creador no es como un agente humano que tiene necesidad para finalizar su obra del paso del tiempo. Así sería inconveniente decir que el Creador ha creado el mundo en el transcurso de seis días, sino que se debe entender el sagrado texto que el cielo y la tierra fueron creados en un instante y luego comenzaron a actualizarse en seis diferentes grados. Los seis grados son los siguientes: 1- la luz, 2- la generación de las lluvias, 3- los minerales, 4- las plantas, 5- los animales y 6-. el hombre; representando de este modo el significado que el mundo fue creado en seis días.
6. Esta misma opinión es posible desprenderla del Séfer Habahir (16, 17) donde encontramos una parábola que explica a los dos versículos desde una perspectiva alegórica, si decimos que los cielos fueron creados primero esto se parece a un rey que quiere plantar un árbol en su jardín y primero investiga si hay allí un manantial de agua que pueda usarse para regarlo, como no encontró dijo que excaven un pozo del cual se pueda extraer agua y después de excavar el pozo plantó el árbol que creció y dio frutos. Es decir que primero se creó la fuente de vida para la tierra, es decir los cielos de cuyas lluvias se mantiene el mundo material. Si explicamos que la tierra fue creada primero, esto se parece a un rey que compró un objeto hermoso que no estaba completo y no tenía nombre, pensó el rey completarlo construyéndole una base y entonces nombrarla, como se declara: "También mi mano cimentó la tierra, y mi derecha apuñó los cielos,…" O sea, el Creador hizo la tierra y después la perfeccionó con los cielos como base y sostén. Ambas parábolas se refieren a la percepción externa del actuar del rey, aunque en forma íntima estas entidades fueran creadas al mismo momento, como se declara: "les he llamado para que se levanten juntos"
7. También podemos decir, desde un punto de vista más profundo, que en esto vemos representado que el círculo de todas las cosas empieza en Dios y acaba en Él: pues siendo el Creador principio y fin del círculo existencial, su expansión consiste en descender desde lo más supremo hasta lo más ínfimo, porque de Dios procede la naturaleza de los ángeles y de esta por niveles se desciende hasta la dimensión astral, desde el cielo impirio a la luna y de él a nuestra más baja dimensión donde se haya la materia primera y en esta termina el medio círculo por ser la más remota de la perfección del Creador; después de esta misma comienza el otro medio círculo subiendo a los elementos, de estos a los minerales, de estos a las plantas, de estas a los animales irracionales y de estos al hombre, ascendiendo de un inteligible menor a uno mayor se detiene el proceso en el acto intelectual del supremo inteligible divino que es la unidad. Así se despliega el círculo gradual de todos lo entes, lo cual se declara en la Torá por el hecho de comenzar primero con los cielos, o criaturas metafísicas, de mayor a menor (Bereshit 1,1), mientras que en otro lugar se expresa el otro medio círculo que asciende de menor a mayor (Bereshit 2,4) a partir de la tierra o materia prima. Entre los dos versículos se perfecciona el círculo de la existencia que comienza en el Creador y termina en Él.



PERASHAT BERESHIT
Tomó de su fruto y comió. Dio también a su esposo, con ella, y este comió…” 3:6
La Torá comienza declarando que en el principio Hashem creó el Cielo y la Tierra de la nada. Durante los primeros seis días Hashem creó y ubicó cada cosa en su posición adecuada y de funcionamiento. Creó al hombre y a la mujer y los colocó en el Gán Eden, donde podían comer de todo, excepto del fruto prohibido del conocimiento. Javá se dejó influir por la astuta serpiente, comió del fruto y le dio a probar a Adam. Existe mucha controversia acerca de cuál era la clase del árbol que produjo el fruto que comieron, la Torá no lo especifica, ¿Por qué no se puede identificar? La respuesta: Hashem no quiso afligir ni siquiera a un ser inerte de su creación. La gente podía haber señalado con desprecio a todos los árboles de dicha especie y decir: “Este es el árbol, con el cual se provocó que los seres fueran mortales”.[1]
Si Hashem le evitó la vergüenza a un objeto inanimado, fue para mostrarnos lo mucho que debemos evitar el bochorno a nuestros semejantes.
En el Séder de Pésaj, uno de los invitados del Rabí Akiba Eiger derramó accidentalmente un poco de vino sobre el mantel de la mesa. Notando el bochorno de su invitado, Rabí Akiba sacudió discretamente la mesa, de modo que su propia copa de vino también se volcó. “Algo debe andar mal con la posición de la mesa”, dijo simulando sorpresa. [2]
Rabí Yanai vio a un hombre dando públicamente una moneda a un pobre, y le dijo: ‘Hubiese sido mejor que no le dieras a que le hayas dado y avergonzado’.[3] Es preferible que un hombre se arroje dentro de un horno ardiente antes que humillar a otro en público”.[4] El Talmud nos relata acerca de un hombre que personifica esta enseñanza. Mor Ukva fue uno de los grandes rabinos de la vieja comunidad de Babilonia. No sólo se dedicaba a estudiar Torá, repartir caridad a los necesitados también era prioritario en su vida. Su preocupación por no avergonzarlos, era tal, que acostumbraba a colocar secretamente la suma designada en un hueco de la puerta o en cualquier lugar de fácil acceso. El necesitado nunca sabía quién había dejado el dinero, Mor Ukva quería asegurarse de que el pobre agradeciera sólo a Hashem por su beneficencia. Cierta vez, al anochecer, Mor Ukva regresaba de la Yeshivá acompañado de su esposa. En el camino, como era su costumbre, Mor Ukva dejaba sin ser visto dinero en las casas de los pobres. Uno de los indigentes tenía curiosidad por conocer a su benefactor y se paró vigilante detrás de la puerta. Al percatarse que alguien lo observaba, Mor Ukva salió corriendo y buscó un lugar para esconderse junto con su esposa. El único lugar disponible resultó ser el horno inmenso de un panadero. Aunque el fuego estaba apagado, los ladrillos del piso se encontraban aún muy calientes y Mor Ukva se quemaba la planta de los pies. Mientras que su esposa, que no había sido afectada por el calor, debido a que ella le entregaba la comida preparada a los pobres, mientras que Mor Ukbá les daba dinero y ellos tenían que ir a comprarla, la mujer le dijo que pusiera sus pies sobre los de ella. Y así estuvieron un rato, hasta que consideraron seguro salir y retornar a la casa sin ser vistos por el hombre pobre.[5]
Rabénu Yoná escribe que, del mismo modo que una persona debe entregar su vida antes que cometer asesinato, así también deberá dejar de vivir entes de avergonzar a alguien en público ya que, el dolor de la vergüenza es aún más amargo que la muerte mismaEl avergonzar a alguien públicamente es tan grave que quien lo hace pierde su parte en el Mundo Venidero.[6] Aquí no estamos hablando de quien comete un crimen, ya que un asesino podría arrepentirse y no perder su participación en el Mundo por Venir. Cuando una persona avergüenza a otro no tiene, sin embargo, noción de la enormidad de su pecado, por tanto ni se le ocurrirá arrepentirse….[7]
Cierta vez, Rabí Natán Tzví, el “Saba MiSlabodka”, se paró en la Tebá y comenzó a oficiar Tefilat Minjá (la Oración de la tarde). Cuando llegó al momento de decir Kadish, su voz apenas se escuchaba y las palabras resultaban inteligibles, lo que llamó poderosamente la atención de los presentes. Luego cuando investigaron la situación, se dieron cuenta que al Bet Hakenéset, ese día, había llegado una persona que se encontraba en el periodo de duelo y que le costaba mucho leer del Sidur (libro de Plegarias) correctamente, hecho que despertó en los demás alguna que otra sonrisa burlona. Fue por eso que Rabí Natán Tzví leyó de lo forma en que lo hizo: para alivianarle a aquel hombre la carga de humillación que hubo que soportar, al existir otro más, que pronuncie “igual que él”. Hasta este punto se preocupaba Rabí Natán Tzví por el respeto hacia sus semejantes.[8]
En el Beit Hamikdash, había una sala que se llamaba: "Lishkat Jashai (La Sala de Donaciones Secretas)". Los judíos pudientes hacían secretamente sus donaciones en esta sala, y los pobres recibían las dádivas en forma anónima y podían así vivir con dignidad.
 El Jafetz Jaim solía viajar de ciudad en ciudad vendiendo sus libros. Cierta vez, alquiló los servicios de un chofer. Cuando el Jafetz Jaim pidió al hombre detener el vehículo para tomar un breve descanso, mientras el Gaón caminaba cerca del carro, el conductor que desconocía completamente la identidad de su pasajero, decidió jugarle una broma, pensando en lo divertido que sería para sus amistades el escuchar su “hazaña”. El hombre escapó y dejó al Jafetz Jaim abandonado a la mitad del camino.
El Gaón tuvo que continuar su camino a pie. Cuando arribó a la ciudad, lo primero que hizo fue investigar el domicilio del chofer, llegó al lugar y le entregó la suma acordada por el servicio. Se retiró rápidamente del lugar, tomó otro carro y se fue de la ciudad, antes de que el hombre que había hecho la fechoría, llegara a descubrir que su pasajero había sido el gigante de la generación y se avergonzara de su acción.[9]
El Jafetz Jaim nos advierte acerca de la gravedad que implica el avergonzar a otra persona, y nos aconseja que evitemos la compañía de aquellos que no se cuidan de humillar a otros. Quien se integra a esos grupos, acabará haciendo lo mismo. Debemos alejarnos lo más posible de ellos y si no tenemos forma de escapar, y estamos forzados a escuchar sus críticas, debemos negar mentalmente todos sus comentarios, y procurar no pensar mal de las víctimas de sus ataques y si nos vienen a la mente pensamientos negativos, entonces debemos esforzarnos para no sacar ninguna palabra y cuando estemos a salvo, pensar meritoriamente sobre esas personas.
A los Cohanim les fue otorgada la Mitzvá de recoger las cenizas de las ofrendas consumidas diarias. También se les encargó mantener el fuego del altar encendido permanentemente. Aharón, el Cohén Gadol, recibió instrucciones de llevar diariamente una ofrenda de comida en la mañana y otra al anochecer. También fueron promulgadas las leyes que especificaban los deberes de los Cohanim y las porciones de las ofrendas que debían recibir. Podían comer de las ofrendas de comida, de pecado y de infracción si estaban ritualmente puros, y sólo dentro del atrio del Santuario.
El Talmud dice que la Ofrenda por Pecado se sacrificaba exactamente en el mismo lugar del Santuario donde se sacrificaban las Ofrendas Voluntarias, porque si se hubiera asignado un lugar especial para la Ofrenda por Pecado, cualquiera que trajera una podría ser fácilmente identificado. Para hacer del penitente una persona menos sobresaliente y proteger su identidad, la Torá ordenó que la Ofrenda por Pecado no tuviera un lugar separado.[10]

Rabí Eliézer dijo: ‘Que el honor de tu semejante sea tan estimable como el tuyo’”.[11]






[1] Midrásh Tanjumá, citado por Rashí en el versículo 7
[2] Ama a tu  prójimo, pág. 14, Rab Zelig Pliskin.
[3] Jaguigá 5a
[4] Berajot 43b
[5] Ketubot 67b
[6] Babá Metziá 59a
[7] Shaaré Teshubá 3:139-141
[8] Séfer Tikun HaMidot, recopilado de Hamaor, tomo 1, pág, 126 Rabenu David Zaed
[9] Ama a tu prójimo, pág. 500; Rab Zelig Pliskin
[10] Talmud Yerushalmi, Ievamot 8:3
[11] Pirké Abot 2:10





Por. Adaptación de Gabriel Guiber

Volvamos al Gan Eden, en este mundo…
“Y Hashem los expulsó del Gan Eden” (Bereshit 3,23)Acostumbramos llamar a nuestro alrededor,  “el mundo de la abundancia”. ¿Se escucha un poco exagerado? Vamos a analizar un poco…
Conocí personas de la generación anterior, que cuidaban con mucha meticulosidad cualquier cosa, hasta pequeños clavos muy viejos, oxidados y sin punta, porque tal vez los necesitaremos algún día… juntaban o enrollaban trozos de cables o sogas porque tal vez lo necesitaremos para envolver alguna cosa… El MaranHajazon Ish ztz”l, escribió en sus libros de leyes, que no se puede abrir una lata de sardinas en Shabat, porque de esta forma estoy transformando a la lata en un instrumento (lo que era una lata de sardinas ahora, después de quitar las sardinas y comerlas, se transformará en otra cosa), “porque muchas personas pensarán que pueden usar esa caja para otro fin, por ejemplo, para apoyar allí el jabón o para guardar en su interior, clavos o cosas parecidas”.
Puede ser que, en efecto, en esos años todo era escaso, o muy costoso, ¿quién pensaba hace cuarenta años en las cosas descartables, o hace ochenta años a las latas de bebida, o a las bolsas de plástico o nylon para cualquier finalidad? La vida de hoy parece un Gan Eden, comparada con la vida de la generación pasada…
Apretando un botón, el cuarto se ilumina, otro botón, y el fuego se eleva en las hornallas de la cocina, otro botón, se enciende la calefacción o el aire acondicionado de la casa. Algunos todavía recuerdan esa vieja “caja de hielo”, que todos los días había que cargarla con bloques de hielo para mantenerla fría y que todo el tiempo drenaba agua del hielo que se derretía.
¿Hay hoy en día alguna casa que no tenga una heladera con freezer “no frost”? Y no pensamos ya en el agua que fluye de las canillas, o de los sistemas de cloacas en cualquier poblado. (Yo recuerdo que en la Argentina hace sólo veinte años era tan difícil conseguir una línea de teléfono para la casa) Hoy, todos tienen uno o más teléfonos celulares, computadoras, automóviles con todos los adelantos, lo que se llama un mundo de abundancia…, y ahora entendemos lo que queríamos decir…
A ver, un momento: ¿acaso todos estos adelantos nos hicieron más ricos que nuestros padres? ¿Por qué nosotros recordamos a nuestros antepasados, los hijos de la generación precedente, siempre sonriendo, satisfechos, tranquilos?, y nosotros, cuando miramos a nuestro alrededor, sólo vemos caras tristes que corren, a veces desesperados, sin pausa y sin descanso, ¿por qué?
Puede ser que digan: porque nosotros trabajamos muy duramente, nos esforzamos para conseguir lo que necesitamos (¿? lo que necesitamos?, eso es otro tema, muy complicado). Necesitamos cubrir la cuenta del banco, todo lo que gastamos (¿de más?), el préstamo por la casa. Seguramente, si estaríamos libres de la necesidad de trabajar, como Adam Harishon en el Gan Eden, seríamos tan afortunados y estaríamos mucho más tranquilos…
¿Puede ser que haya algo de cierto en esto? Pero entonces, ¿por qué el mayor porcentaje de divorcios se da entre las familias de gente adinerada, que satisface todos sus gustos, o de la “alta sociedad”? Gente que, aparentemente tiene “todo”. Vemos también que los psiquiatras encuentran su sustento, en su gran mayoría, entre la gente con más recursos… La península sueca, una de las regiones del planeta con mayor “standard” de vida, los países en donde el confort y la calidad y la esperanza de vida tienen los valores más altos del mundo, cuentan con los más altos índices de depresión del mundo. ¿Por qué los “niños bien”, los hijos de la gente poderosa, necesitan drogas, necesitan hacer viajes exóticos a países extrañísimos y lejanos, perderse en los bosques de los Amazonas o escalar el Himalaya?, ¿de qué se escapan o qué les falta?
¿Saben ustedes cuál es la respuesta a todos estos interrogantes?
Que tenemos una idea torcida de lo que es el Gan Eden.
Si nos van a preguntar ¿qué es el Gan Eden?, ¿qué vamos a responder?
Arboles, flores, pajaritos, mariposas… parece algo maravilloso, pero eso es sólo el entorno, no es lo principal. La satisfacción y la riqueza que tendremos en el Mundo de la Verdad, no surgirán de los elementos que tenemos a nuestro alrededor, serán cosas que tendrán una luz interior, y que serán propias del Gan Eden, cosas desconocidas para nosotros, imposibles de describir con nuestro conocimiento limitado de este mundo…
¿Cuál era el Gan Eden de Adam Harishon? El mismo, Adam Harishon, “movía” las manos del Bore Olam, como si fuera su socio en la Creación, sin pecados. El primer hombre era todo brillo, santidad y pureza. Y tenía una luz propia en su interior, y también se relacionaba con todas las condiciones exteriores, de este mundo, que no podían influir sobre su espiritualidad, nada podía entristecerlo, nada podía molestarlo ni preocuparlo.
Pero, si dentro del hombre habría un hueco, algo vacío, o un agujero en su cuerpo por donde pudiera salir algo de su fuente de brillo, pureza y santidad, nada podría ahora ayudarlo, y podría caer ante cualquier ataque del mundo exterior…
La tragedia, la catástrofe más grande que hoy enfrentamos, es que buscamos la riqueza y la satisfacción, afuera. O, usando nuestras palabras: ¿podrá ser que un automóvil nuevo y lujoso me provoque la satisfacción que busco?, ¿tal vez me falta un horno a microondas o un secarropas?, ¿joyas o adornos? (avanzamos más en el tiempo, y una persona que no cumple con la Tora y sus preceptos, me comentó: ustedes los “religiosos” tienen suerte, porque los hijos les piden regalos más baratos, ¿podrán pedirles una máquina fotográfica digital? en cambio mis hijos me piden una tableta de Apple, y nada menos que eso).
¿Acaso alguna de estas cosas le dará más brillo a mi vida? Tal vez si nos mudamos a un pent-house, o construimos un chalet en medio de un gran parque…
Sin lugar a dudas, tenemos una idea torcida de lo que significa el Gan Eden, equivocada, falsa y hasta mentirosa. Porque buscamos la riqueza exterior en lugar de buscar la verdadera, la riqueza interior.
El justo, conocido por su libro “Ismaj Moshe”, escribió allí que en un sueño, se vio una vez a sí mismo, en el Cielo, y se encontró con uno de los sabios de la Mishna, con un “tana”, que estaba parado, estudiando Tora. Se acercó a él y le preguntó: perdone señor, ¿podrá decirme dónde está el Gan Eden?
El tana le señaló con su dedo en el corazón y le dijo: ¡Aquí, en mi interior!
Está escrito en la Guemara (Baba Batra 17a), que los Avot Hakedoshim, nuestros patriarcas, vivieron en este mundo una vida “casi” como en el Olam Haba. ¿Cómo?
Allí, en sus tiendas, sin electricidad, sin agua corriente, sin automóviles y sin teléfonos celulares. Porque el Gan Eden estaba dentro de sus corazones…
Entonces podemos decir: el hombre no fue expulsado del Gan Eden a causa de su pecado, sino que el Gan Eden fue expulsado del interior del hombre, de su corazón. Y con cada precepto que cumplimos, con cada clase de Tora a la que asistimos, con cada buena acción que hacemos, estamos acercando el Gan Eden hacia nosotros, hacemos que una parte del Gan Eden vuelva a nuestro corazón…
(Maian Hashavua)


Birkat HaJodesh y Shabat Bereshit
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Extraído de Nosotros en el tiempo. Rab Eliahu Kitov

El Shabat que precede a Rosh Jodesh ["comienzo de mes"], se recita una bendición especial para el nuevo mes entrante. El día [o los días] en que acaecerá Rosh Jodesh se anuncia antes del comienzo de las plegarias de Musaf. Este anuncio, junto a las plegarias que lo anteceden y lo suceden, recibe el nombre deBirkat HaJodesh, Bendición para el Nuevo Mes (Sidur, pág. 191). El Shabat en el cual sucede todo ello se denomina Shabat Mevarjím ["el Shabat en que bendecimos"].
Birkat HaJodesh, la "Bendición del Mes", se recita sólo once veces en el año [o doce, en un año hebreo de 13 meses] pues no se dice antes del comienzo del mes de Tishrei (…). Por lo tanto, la primera vez del año en que se recita es luego de las Festividades -el último Shabat del mes de Tishrei-, en honor al mes de Jeshván que se aproxima.
Esta plegaria especial se recita en Shabat porque es entonces cuando todos se encuentran reunidos en la sinagoga, incluso aquellos que no asisten habitualmente a los servicios de los días de semana. Es importante conocer con anticipación en qué día acaecerá Rosh Jodesh para saber cuándo deben recitarse las plegarias especiales que se agregan en él, y para que las mujeres se abstengan de las tareas que no realizan en Rosh Jodesh.
La bendición pública del nuevo mes también conmemora la consagración pública del mes que en la antigüedad llevaba a cabo mensualmente el Sanhedrín en Jerusalén.
Esta consagración era un acontecimiento muy relevante, acompañada de bendiciones y alabanzas a Di-s. Los Sabios ancianos del Sanhedrín y los habitantes más eminentes de Jerusalén se sentaban y aguardaban el arribo de testigos que declararan haber visto la luna nueva. Al llegar estos, eran examinados minusciosamente, y si sus testimonios coincidían y reunían los requisitos necesarios, el beit din (Tribunal) anunciaba: "¡Consagrado es el mes, consagrado!" Luego recitaban tres bendiciones sobre una copa de vino: la del vino (boré prí hagáfen), otra de agradecimiento a Di-s por habernos revelado los principios sobre los que se basa nuestro calendario ("Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, rey del universo, quien reveló el secreto de la renovación de la luna, enseñó e instruyó acerca de tiempos nuevos y días festivos, designó hombres de entendimiento que dispusieran las épocas... Bendito eres Tú, Di-s, quien santifica a Israel y a los comienzos del mes").
Al concluir esta bendición, exclamaba: "¡Alabad a Di s pues El es bueno!" Luego, una tercera implorando la pronta llegada del Profeta Eliahu con el Mashíaj y el regocijo de Israel ("El Profeta Eliahu pronto vendrá a nosotros, el Rey Mashíaj florecerá en nuestros días; como este día, en Jerusalén todos nos regocijaremos con la construcción del Beit HaMikdash. Multiplíquense los días festivos en Israel, multiplíquense los estudiantes de la Torá en Israel. Consagrado es el mes, consagrado... consagrado en la Torá, consagrado en la ley, consagrado en los planos superiores, consagrado en los planos inferiores, consagrado. Bendito eres Tú, Di s, consagrado en Tzión, consagrado en Jerusalén, consagrado en todo Israel, consagrado en boca de nuestros maestros, consagrado en el concilio"). Al concluir esta bendición, exclamaba: "¡Alabad a Di s pues El es bueno!"
Dado que la mitzvá de la Santificación de los Nuevos Meses fue la primera que recibió el pueblo de Israel al ser liberado de la esclavitud en Egipto, y en razón de que la celebración de todas las Festividades y el cumplimiento de las mitzvot ligadas a ellas depen den del cálculo del calendario, el Sanhedrín cumplía estamitzvá con un profundo sentimiento de gratitud, alabanza y bendiciones.
En algunas comunidades es costumbre recitar todo el Libro de Salmos en la mañana, antes de las plegarias de Shajarit.
Corresponde saber con precisión el momento exacto en que aparecerá la Luna Nueva [molad - "el nacimiento"] antes de recitar Birkat HaJodesh. Por lo tanto, es costumbre anunciarlo antes de comenzar la plegaria.
En Shabat Mevarjím no se recita la plegaria de El Malé Rajamím por las almas de los difuntos, ni tampocoAv HaRajamím antes de Ashréi (Sidur, pág. 191), pues se considera un día especialmente alegre. Sin embargo, en los Shabat Mevarjím durante la cuenta del omer [es decir, los anteriores a los meses de Iyar y Siván] y antes del mes de Av, algunos acostumbran a decir Av HaRajamím debido al espíritu de dolor y aflicción que predomina en esos tiempos. Según otras autoridades, el único Shabat Mevarjím en que se dice Av HaRajamím es el que antecede al mes de Siván, y esa es la costumbre en Jabad. De acuerdo a la costumbre del Gaón de Vilna, Av HaRajamím se omite en todos los Shabat Mevarjím salvo el del mes de Av.
SHABAT BERESHIT
El primer Shabat luego de la Festividad de Sucot recibe el nombre de Shabat Bereshit pues en él se leeparshat Bereshit, la primera sección de la Torá.
En las comunidades ashkenazíes es costumbre que luego de Minjá de Shabat se comienza a recitar el salmo Barjí Nafshí ("Bendice, alma mía... ", Salmo 104) y los quince salmos que comienzan con Shir HaMaalot ("Canción de las Ascensiones", ibíd. 120 134). Estos se dicen durante todo el invierno boreal hasta Shabat HaGadol, el Shabat anterior a Pesaj.
La relación entre Barjí Nafshí y Shabat Bereshit es que en la sección de Bereshit se relata la creación del mundo, y este salmo describe las maravillas de la Creación. También los quince salmos de Shir HaMaalotreflejan este tema. Los Sabios dijeron:
Cuando David cavó los cimientos para el altar, se encontró con el abismo y éste amenazaba ascender e inundar al mundo. Entonces escribió el Sagrado Nombre de Di s y lo arrojó en él haciéndolo retroceder 16000 amot -unos 8000 mts.- y quedó sellado. Cuando David vio que el abismo había descendido demasiado, dijo: "Cuanto más cerca esté de la superficie, mejor regará la tierra". Recitó entonces los quince salmos de Shir HaMaalot y lo hizo ascender 15000 amot -unos 7500 mts.-quedando a 1000 amot de la superficie. De esta forma, estos salmos resultaron un medio de subsistencia para todo el mundo, pues sin ellos no habría agua y todos morirían de sed (Talmud, Sucá 53a).
Ciertamente, correspondería recitarlos durante el año entero, ya que el Shabat conmemora la obra de la Creación. Sin embargo, en el verano boreal, son reemplazados por Pirkéi Avot (Etica de Nuestros Padres; Sidur, pág. 211 y ss.). Por lo tanto, se recitan desde Shabat Bereshit y durante todo el invierno [boreal].
Rab Eliahu Kitov







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