Horarios para: Cochabamba, Bolivia
Encendido de velas: 18 minutos antes Shekia | Zona Horaria: -4 | DST: no
| Fecha | Hora |
| Viernes, 04 Mayo, 2012 | Encendido de velas a las: 17:46 |
| Shabat, 05 Mayo, 2012 | Shabat concluye: 18:37 |
| Viernes, 11 Mayo, 2012 | Encendido de velas a las: 17:43 |
| Shabat, 12 Mayo, 2012 | Shabat concluye: 18:35 |
| Viernes, 18 Mayo, 2012 | Encendido de velas a las: 17:41 |
| Shabat, 19 Mayo, 2012 | Shabat concluye: 18:33 |
| Viernes, 25 Mayo, 2012 | Encendido de velas a las: 17:40 |
| Vispera del Primer Dia de Shavuot | |
| Shabat, 26 de Mayo, 2012 | Encender velas después: 18:32 |
| Vispera del Segundo dia de Shavuot | |
| Domingo, 27 de Mayo, 2012 | Encender velas después: 18:32 |
| Lunes, 28 de Mayo, 2012 | La Festividad termina: 18:32 |
Resumen de la Parashá Ajarei Mot - Kedoshím (Levítico 16:1-20:27)
Parashá Ajaréi Mot
Después de que sus hijos Nadav y Avihú hubieron muerto como castigo por
su servicio incorrecto, se le dijo a Aharón que entrara en el Kodesh HaKodashím (Sanctasanctorum) una vez por año, en Iom Kipúr.
Ese día se expiaban los pecados cometidos por la comunidad, incluyendo
los del sacerdocio, y el Santuario era purificado por si hubieran
entrado en él judíos ritualmente impuros.
Ese mismo día el propio Cohén Gadol, el Sumo Sacerdote,
atado la mayor parte del tiempo con ropas blancas antes que con doradas,
ofrecía todos los sacrificios. Estos consistían en sus personales
ofrendas quemadas de pecado, que él ofrecía por sí mismo, y ofrendas
comunitarias similares llevadas en ombre del pueblo. Como parte del
ritual, Aharón tomó un puñado de incienso y entró en el Kodesh HaKodashim. Luego arrojó el incienso sobre carbón tomado del altar y la cubierta del Arca quedó envuelta en una nube de humo.
Dos machos cabríos fueron provistos por el pueblo como ofrenda y el Cohén Gadol echó
a suertes para determinar cuál de los dos sería sacrificado. A
continuación, apoyó su mano sobre la cabeza del otro animal, llamado
Azazel, sobre el cual confesó lospecados del pueblo, y luego lo arrojó
desde un acantilado, simbolizando así la remoción del pecado del pueblo.
Se dio orden a los judíos de observar permanentemente ese día como el
shabat más solemne, en el cual todo miembro de la Casa de Israel debía
aflijirse por medio del ayuno y arrepentirse de sus malas acciones.
Nuevamente se advirtió al pueblo que los sacrificios podían ser
ofrecidos solamente en el altar del Santuario. Ofrecer sacrificios en el
lugar elegido por uno mismo era considerado un acto de idolatría.
Además, si alguien deseaba sacrificar un animal para comer durante el
período del desierto, debía ser traído como ofrenda de paz. Fueron
promulgadas las leyes que prohiben comer carne de un animal que ha
muerto sin haber sido sacrificado según el ritual, y también la ingesta
de sangre.
Al pueblose le recordó que se esperaba de él un alto nivel de conducta
moral si quería continuar siendo el elegido de Di-s. Por consiguiente,
el adulterio y los matrimonios ilícitos están fuera de la Ley. Otras
naciones habían sido destruídas porque sus miembros habían observado una
conducta inmoral y el mismo destino tendrían los Benei Israel si actuaban del mismo modo.
Parashá Kedoshím
Se exhorta a los Benei Israel a ser kedoshím, de una
elevada naturaleza de santidad. Este nivel espiritual puede ser
alcanzado si uno respeta a los padres, observa el shabat y rechaza la
adoración de ídolos. La repulsiva costumbre pagana de sacrificar niños a
Moloj, el dios de los emoritas, y de practicar la brujería, son
punibles con la muerte, pues contravienen esa santidad. También están
prohibidos los ritos paganos de duelo consistentes en tatuar o mutilar
partes del cuerpo. Están vedadas las mezclas irregulares, tales como la
cruza de animales, o el entretejido de lana y lino (shaatnez),
pues ofenden las leyes Divinas de la naturaleza. No se deben comer los
frutos de un árbol durante los primeros tres años después de haber sido
plantados.
El judío se ha de distinguir por su compasión. Debe mostrar especial
consideración por el pobre y el extranjero, pues nuestros antepasados
también fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Por otra parte, debe
dejar para los pobres la producción de las esquinas de su campo, así
como las espigas caídas. Además debe hacer tratos con sus semejantes
sobre bases totalmente honestas. En consecuencia, actos tales como
robar, mentir y calumniar, deben ser estrictamente evitados. El
empleador debe pagar a los obreros sin demora. El comerciante debe
observar completa honestidad asegurándose de que sus balanzas y pesas
sean absolutamente correctas. El juez no debe mostrar parcialidad en
favor del pobre ni del influyente. Aquel que difama a una persona o
desorienta a un ciego o a una persona ingenua, es severamente censurado.
Un judío debe hacer todo lo posible por salvar la vida de otro que está
en peligro. Debe también amonestar a un semejante que comete un ereror.
Por otro lado, no debe odiar a nadie, sino amar a sus semejantes como a
sí mismo.
Finalmente, debe reprimir los aberrantes pecados de adulterio, incesto y
bestialidad. Las naciones paganas fueron destruídas porque practicaban
esos actos abominables e Israel sufrirá ese mismo destino a menos que
sus miembros observen fielmente todas las Leyes de HaShem. Se espera de
los Benei Israel que observen una forma de vida superior y permanezcan moralmente puros.
- Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda. -
12 de abril, día del niño en Bolivia
(Bolivia.com)
Más que un festejo con regalos, el 12 de abril es un día en el que se
debe tomar conciencia y reflexionar sobre el respeto a los derechos de
los niños y la situación de estos en nuestra sociedad.
La Organización de Estados Americanos (OEA) y UNICEF, el 12 de abril de 1952 redactaron la Declaración de Principios Universales del Niño, a consecuencia de la desigualdad y maltrato que sufrían los niños en el mundo.
En esta oportunidad se acordó que cada país debería fijar una fecha para festejar el día del niño. El gobierno boliviano en 1955, durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro instituyó como "Día del Niño" el mismo 12 de abril.
LOS DERECHOS DEL NIÑO
Artículo 1º
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.
Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
Artículo 2º
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.
Artículo 3º
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.
Artículo 4º
El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social.
Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal.
El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.
Artículo 5º
El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.
Artículo 6º
El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión.
Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia.
Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.
Artículo 7º
El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.
El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.
El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.
Artículo 8º
El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.
Artículo 9º
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.
No será objeto de ningún tipo de trata.
No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.
Artículo 10º
El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole.
Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.
Muchas felicidades niños de Bolivia y del mundo les decea la Javura Aviv .
La Organización de Estados Americanos (OEA) y UNICEF, el 12 de abril de 1952 redactaron la Declaración de Principios Universales del Niño, a consecuencia de la desigualdad y maltrato que sufrían los niños en el mundo.
En esta oportunidad se acordó que cada país debería fijar una fecha para festejar el día del niño. El gobierno boliviano en 1955, durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro instituyó como "Día del Niño" el mismo 12 de abril.
LOS DERECHOS DEL NIÑO
Artículo 1º
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.
Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
Artículo 2º
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.
Artículo 3º
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.
Artículo 4º
El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social.
Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal.
El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.
Artículo 5º
El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.
Artículo 6º
El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión.
Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia.
Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.
Artículo 7º
El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.
El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.
El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.
Artículo 8º
El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.
Artículo 9º
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.
No será objeto de ningún tipo de trata.
No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.
Artículo 10º
El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole.
Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.
Muchas felicidades niños de Bolivia y del mundo les decea la Javura Aviv .
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Cada mujer necesita honor y atención como
aire para respirar. El hombre piensa: soy bueno, traigo sustento,
ayudo, piensa que es suficiente para que…
Honra a tu esposa
Debemos saber que la Mala Inclinación de
todo hombre - consiste en la lujuria. Cuando ve el hombre alguna cosa
que sólo le recuerda a una mujer, de inmediato florecen sus sentidos, y
empieza a crear imágenes.
Pero, en la mujer, la Mala Inclinación
consiste en su deseo de recibir honores. La mujer necesita que su esposo
la honre, que la alabe, y esto es muy importante para lograr la paz
doméstica.
Cuando el marido no honra a su esposa, ella
no siente vitalidad alguna, aunque reciba honores de sus padres, de sus
amigas, aunque tenga un trabajo honorable y goce de una posición
exitosa, tenga una buena profesión, sea rica, etc., si su esposo no le
alaba, esta mujer se siente completamente desdichada.
Pero si el esposo le honra y le alaba, ella
sentiría una satisfacción maravillosa, tal como un gran erudito de la
Torá que entiende una nueva interpretación de los escritos, siente una
satisfacción superior, espiritual.
Cada mujer necesita honor y atención como
aire para respirar. El hombre piensa: "soy bueno, traigo sustento,
ayudo", piensa que es suficiente para que su mujer sea feliz, pero no
sabe que todo lo que haga, si no sabe darle a su mujer atención y
respeto, es como si no hubiese hecho nada - su desdichada esposa se
sentirá desesperada y deprimida.
Muchos hombres afirman que no pueden alabar a
sus esposas, porque no quieren mentir. Pues al no estar convencidos de
dichas alabanzas, no las pueden pronunciar. Por ejemplo, ¿cómo decirle
que está guapa, si no lo está? ¿Cómo decirle que es ordenada si no lo
es?, etc.
Aquellos maridos que supuestamente tanto
“persiguen la verdad”, necesitan estudiar algunos artículos de Nuestros
Sabios De Bendita Memoria, en los que podrán ver que aún pueden
expresar, por medio de ellos, muchas alabanzas auténticas a sus mujeres:
La belleza de ella
Es conocido el relato de un sabio que cierta
vez se sintió algo orgulloso, y cuando se encontró con una persona fea,
dijo: "Qué feo es este hombre". Le respondió el hombre: "Ve y dile al
artesano que me hizo: 'Qué feo es ésta obra que creaste'... Escuchó el sabio esa llamada de atención y se avergonzó mucho, pues en verdad, esa persona tenía razón, porque si el Creador lo hizo de esa forma - esa misma es su belleza.
De aquí aprendemos que si una persona tiene fe en que el Creador creó a su mujer de esa forma, entonces
ella es la más linda del mundo. Porque si HaShem le dio esa belleza, y
ciertamente el Creador hace lo más bello del mundo, entonces ella es la
mujer más bella que existe. HaShem vio que ésa es la belleza más
completa para rectificar el alma de la esposa y del esposo...
En consecuencia, él puede y debe
decirle, con sinceridad: "Eres hermosa", "tienes gracia”, "tu belleza es
muy especial" y si ella le responde: "Lo dices por decir", le
contestará: "sobre gustos no hay nada escrito", conforme a mi gusto, tú
eres la más guapa del mundo". Y tiene que permanecer firme en su
opinión, aunque ella no crea que lo expresa con intención, permanecerá
fuerte y continuará diciendo esas palabras. Y, por supuesto, se lo dirá
sinceramente, porque sabe que esa belleza se la dio el Creador Mismo, y
en consecuencia, es la belleza perfecta.
En el Talmud (Tratado Yebamót)
leemos: “Todo hombre que no tiene esposa, se encuentra sin alegría”. La
persona que cree en la Torá, le puede decir a su esposa: "Tú eres mi
alegría", ya que las palabras del Talmud son verídicas, y su intención
es que si la persona tiene paz en su hogar, tendrá entonces alegría. Si
el hombre vive junto a su esposa en unidad, convivirá entonces con
alegría, pero si cada uno vive separado – por seguro no existe alegría
alguna.
Además está escrito que el que no tiene esposa: "se encuentra sin bendiciones". En consecuencia, dirá: "Tú eres mi bendición".Y también: "Se encuentra sin un muro protector", por lo tanto le dirá: "Tú eres mi muro protector". Y también “se encuentra sin bienestar”, entonces le dirá: "Tú generas mi bienestar". Y además: “Todo el que permanece sin esposa, no es un ser humano”. Por lo tanto, le dirá: “¡Sin ti, no soy un ser humano!”, “¡Sin ti no soy nada!”, “¡Yo no valgo nada sin ti”. Al tratarse de una expresión específica del Talmud, puede expresar esto sin falsedad alguna.
En la Torá está escrita la prohibición de conducirse con desprecio hacia las piedras del santuario. Dice Rashí: “Y
aunque estas piedras no tienen conocimiento para ofenderse si las
desprecian, la Torá dice que ya que nos benefician, es prohibido
conducir hacia ellas con desprecio, con más razón si nos referimos a un
ser humano que se ofende cuando lo desprecian”. En consecuencia, con más
razón con la esposa, a quién es digna de todo honor y es necesario
respetarla y alabarla mucho.
En el Precepto de “Y te alegrarás en tu festividad”
se menciona que la mujer no está obligada a hacer sacrificios de
alegría, pues en la mujer - su esposo es quien la alegra... Esto
significa, que a alegría de la mujer proviene única y exclusivamente de
su esposo. Y en verdad es una realidad que se percibe y que es imposible
desmentir - que la alegría de la mujer proviene de su esposo.
Por lo tanto, debe el marido buscar siempre,
cómo dirigirle palabras de honor y alabanza. Por ejemplo, cuando la
esposa ha preparado algo para comer, debe decirle:"Qué buenas manos que tienes", "qué comidas tan sabrosas sabes hacer", "qué buen gusto tienes", etc. Y
aunque alabe todos los días la misma cosa, eso también le causa
alegría, y con más razón si encuentra una causa nueva para alabarla,
¡pues ella se lo merece!
¡Que HaShem nos ayude a respetar y alegrar a nuestras esposas como se debe, Ámen!
(extraido de breslev)
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"Estos judíos tienen algunas ideas
bastante extrañas sobre entremeses", pensó el alemán, "pero la comida
que huelo será seguramente más sustanciosa que esto"…
Rabi Najman de Breslev contó un hermoso relato, que tiene una gran moraleja para cada uno de nosotros:
Dos pobres, un judío y un alemán viajaban juntos. Ya que la festividad de Pésaj se acercaba, el judío comenzó a describir el “Séder”,
el banquete suntuoso que se come en honor a la fiesta. "El vino es
servido en abundancia y las delicadezas especialmente preparadas no son
de este mundo". Pero el alemán, ya que no era judío y nunca estuvo en un Séder, no podía compartir el entusiasmo de su compañero.
“Es algo que simplemente debes
experimentar”, dijo el judío, “quizás puedo enseñarte tratar de ser como
un judío, y así en la víspera de Pésaj, podrás acompañarme a la
sinagoga donde las afables personas de comunidad seguramente nos
invitarán a sus casas, para el banquete festivo".
Esto parecía una buena idea y el alemán
rápidamente aprendió a hacerse pasar por un judío. Hasta aprendió la
lengua de los judíos de Europa, el Yídish, que era bastante similar a su
lengua natal. Poco antes de la festividad su amigo le explicó
brevemente las costumbres tradicionales del Séder. "Se hace el Kidush que se recita sobre una copa de vino, la “Netilát Yadaím” que es el lavado de las manos y se comen determinados vegetales. Luego se recita y se habla sobre la Hagadá que
explica el éxodo de los judíos de Egipto. Todo tiene una orden
particular, ¡pero finalmente llega la deliciosa comida con todas
aquellas delicadezas judías!". Por pura casualidad, sin embargo, el
judío se olvidó de contarle a su amigo sobre la comida de las hierbas
amargas (que se comen como símbolo de la amargura de la esclavitud en
Egipto).
En la víspera de Pésaj, antes de ir a la
sinagoga, el alemán ayunó el día entero. Quiso estar preparado con un
digno apetito para el banquete venidero. Cuando el servicio de sinagoga
fue completado, los dos amigos fueron invitados afablemente a dos distintas casas para participar en el Séder.
El aroma de los exquisitos alimentos llenó el aire. Sentaron al alemán
en una silla cómoda cerca de la cabecera de una maravillosa mesa de
comedor bien servida. Se le hizo agua la boca cuando su anfitrión
comenzó el Séder recitando el Kidush.
Cada uno bebió una copa de vino entera. "Qué costumbre hermosa", pensó
el alemán, "una buena comida siempre debería comenzar con un vaso vino".
Un poco después, agua fue traída y la gente
se turnó lavándose las manos con una copa de gran tamaño. "Pintoresco,
muy pintoresco", reflexionó el alemán, "deben estar lavándose las manos
para la comida". Luego, cada persona recibió un tipo de verdura que
mojaron en agua salada.
"Estos judíos tienen algunas ideas bastante
extrañas sobre entremeses", pensó, "pero la comida que huelo será
seguramente más sustanciosa que esto". Al rato el alemán comenzó a
ponerse impaciente. No había comido en todo el día y su estómago
comenzaba a quejarse. El vino y esa verdura le hacían mal. Sin embargo,
todos a su alrededor parecían completamente contentos.
Las siguientes dos horas las pasaron
hablando del éxodo de Egipto. “¿¿Cuánto tiempo más seguirá esto??", se
preguntó el alemán, "¿no tienen hambre alguna vez?". Finalmente la Matzá fue traída a la mesa. Otra copa de vino fue consumida y la gente comenzó a lavarse las manos por la segunda vez.
El alemán miró la Matzá y se obligó a quedarse tranquilo. Verdadera comida sería servida pronto. La Matzá fue difícil
de tragar e insípida a su gusto pero al menos era algo sustancioso.
Tragó su porción y ansiosamente esperó el resto de la comida. Su amigo
judío lo había preparado para los acontecimientos de la noche. Le había
contado sobre el vino y la Matzá.
Hasta fue prevenido sobre el peculiar lavado de las manos. Pero ahora,
por primera vez en toda la noche, el alemán no reconoció la comida
servida. En el momento que mordió el Marór, la hierba amarga, sus ojos se hincharon y comenzó a ahogarse.
Pensando que esta era toda la comida, se
escapó corriendo de la casa, de vuelta a la sinagoga donde él y su amigo
habían determinado en encontrarse. "¡Judíos malditos!", pensó,
"¡después de toda la ceremonia ellos sirven el rábano picante como
comida!".
Un poco después, llegó su amigo, totalmente
satisfecho y contento. "Y, ¿cómo fue contigo?" le preguntó. "¡Ustedes
judíos son locos!", gritó el alemán, "¡están absolutamente fuera de sus
cabales!". Luego empezó a contar furiosamente los acontecimientos de la
noche y cómo él finalmente había huido del Séder.
"¡Qué estupidez!", dijo el judío. "¡Si sólo hubieras tenido un poco más
de paciencia podrías haber comido la mejor comida del mundo! ¿No sabías
que la verdadera comida es siempre servida después de las hierbas
amargas?".
Lo mismo en verdad pasa cuando queremos
acercarnos al Creador. Rabi Najman de Breslev nos enseña que, después de
todo el esfuerzo para comenzar, recibimos un poco de amargura para
purificarnos. ¡Pero si pensamos que esta amargura significa servir al
Creador, nos escapamos y perdemos la comida entera!Pero si solamente
esperamos un rato, sentiremos la alegría y el placer que proviene de
estar cerca del Todopoderoso.
(extraido de breslev.co.il )
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¿Cómo podemos explicar la longevidad del Pueblo Judío, en contra de todas las probabilidades físicas?...
La Llave de la Libertad
Para comenzar, el Mundo Occidental si bien acepta el nacionalismo hasta cierto grado, también enfatiza la necesidad de percibir a todo el pueblo como una fuerza unida luchando por un propósito en común. Sin embargo, la Torá, aunque acepta que todos debemos aspirar a un mismo objetivo - perfeccionar la Creación según el plan maestro del Creador - deja en claro que el Pueblo Judío cumple un papel singular con vistas a tal objetivo.
Este papel tan especial surgió durante la historia de la redención judía tras la esclavitud en Egipto. Como suele ocurrir en la Torá, las confrontaciones no se producen tanto entre dos personas como entre dos ideologías opuestas, en este caso, Moshé y el Faraón. El hecho de que discutieran sobre la libertad del esclavizado Pueblo Judío es algo secundario, tal como lo ha demostrado la historia.
Después de todo, ¿cómo podemos explicar la longevidad del Pueblo Judío, en contra de todas las probabilidades físicas (hasta nuestros peores enemigos se preguntaron en voz alta cómo es posible que nuestro pueblo haya sobrevivido tanto tiempo)? Nuestra milagrosa capacidad de resistencia (a pesar de la forma en que los antisemitas trataron siempre de diezmar nuestras filas o, en el otro extremo, de las pérdidas debidas a la asimilación y los casamientos mixtos) debe tener una causa y esa causa tiene más que ver con lo que nosotros representamos que con lo que somos.
En otras palabras, si bien es cierto que Di-s amaba a Abraham y le prometió que protegería a sus descendientes, aun así hemos hecho suficiente mal a lo largo de las generaciones para poder explicar el hecho de que Di-s nos haya abandonado. En efecto, el Midrash afirma que si el Pueblo Judío no hubiera aceptado la Torá en el Monte Sinaí en el momento en que la recibieron, entonces todo el universo habría retornado a la nada del Primer Día de la Creación. Fue la aceptación de la Torá la que nos salvó la vida (y al mundo…).
Por lo tanto, el exilio del Pueblo Judío en Egipto representó el exilio de la sociedad basada en la Torá a una sociedad anti-Torá. Después de todo, las “setenta almas” que descendieron a Egipto bajo la dirección de Yaakov eran todos descendientes de Abraham que, según explica el Talmud, cumplió con toda la Torá… ¡cuatrocientos años antes de que fuera entregada!
¿Qué es lo que propugna la Torá? Por sobre todas las cosas, la Torá enseña que el hombre fue hecho a “imagen” de Di-s y por lo tanto se espera que viva a la altura de esa imagen. A pesar de todas las similitudes existentes entre nosotros y los animales, aun así somos muy diferentes, pues se nos confirió un alma que se encuentra a un nivel muchísimo más elevado y además se nos confirió el poder del habla. Los animales no tienen que cumplir preceptos como nosotros - las siete leyes noájidas de los no-judíos y los seiscientos trece preceptos del Pueblo Judío - todos los cuales sirven para tratar de emular a nuestro Creador.
La Llave de la Libertad
Para comenzar, el Mundo Occidental si bien acepta el nacionalismo hasta cierto grado, también enfatiza la necesidad de percibir a todo el pueblo como una fuerza unida luchando por un propósito en común. Sin embargo, la Torá, aunque acepta que todos debemos aspirar a un mismo objetivo - perfeccionar la Creación según el plan maestro del Creador - deja en claro que el Pueblo Judío cumple un papel singular con vistas a tal objetivo.
Este papel tan especial surgió durante la historia de la redención judía tras la esclavitud en Egipto. Como suele ocurrir en la Torá, las confrontaciones no se producen tanto entre dos personas como entre dos ideologías opuestas, en este caso, Moshé y el Faraón. El hecho de que discutieran sobre la libertad del esclavizado Pueblo Judío es algo secundario, tal como lo ha demostrado la historia.
Después de todo, ¿cómo podemos explicar la longevidad del Pueblo Judío, en contra de todas las probabilidades físicas (hasta nuestros peores enemigos se preguntaron en voz alta cómo es posible que nuestro pueblo haya sobrevivido tanto tiempo)? Nuestra milagrosa capacidad de resistencia (a pesar de la forma en que los antisemitas trataron siempre de diezmar nuestras filas o, en el otro extremo, de las pérdidas debidas a la asimilación y los casamientos mixtos) debe tener una causa y esa causa tiene más que ver con lo que nosotros representamos que con lo que somos.
En otras palabras, si bien es cierto que Di-s amaba a Abraham y le prometió que protegería a sus descendientes, aun así hemos hecho suficiente mal a lo largo de las generaciones para poder explicar el hecho de que Di-s nos haya abandonado. En efecto, el Midrash afirma que si el Pueblo Judío no hubiera aceptado la Torá en el Monte Sinaí en el momento en que la recibieron, entonces todo el universo habría retornado a la nada del Primer Día de la Creación. Fue la aceptación de la Torá la que nos salvó la vida (y al mundo…).
Por lo tanto, el exilio del Pueblo Judío en Egipto representó el exilio de la sociedad basada en la Torá a una sociedad anti-Torá. Después de todo, las “setenta almas” que descendieron a Egipto bajo la dirección de Yaakov eran todos descendientes de Abraham que, según explica el Talmud, cumplió con toda la Torá… ¡cuatrocientos años antes de que fuera entregada!
¿Qué es lo que propugna la Torá? Por sobre todas las cosas, la Torá enseña que el hombre fue hecho a “imagen” de Di-s y por lo tanto se espera que viva a la altura de esa imagen. A pesar de todas las similitudes existentes entre nosotros y los animales, aun así somos muy diferentes, pues se nos confirió un alma que se encuentra a un nivel muchísimo más elevado y además se nos confirió el poder del habla. Los animales no tienen que cumplir preceptos como nosotros - las siete leyes noájidas de los no-judíos y los seiscientos trece preceptos del Pueblo Judío - todos los cuales sirven para tratar de emular a nuestro Creador.
Ese
no era el punto de vista de los egipcios. En Egipto, los dioses eran a
imagen del hombre y el mundo natural que los rodeaba. Dentro de tal
filosofía uno puede encontrar un sinfín de rituales pero muy pocos
preceptos como los que nos manda la Torá. Tal vez los rituales sean
extenuantes, pero satisfacen una necesidad física o psicológica y por lo
tanto, están manifestando un determinado interés. Por el contrario, los
preceptos de la Torá nos exigen cosas que de otro modo tal vez nunca
habríamos hecho, con un propósito con el cual en otras circunstancias
tal vez no nos habríamos identificado.
Es por eso que Egipto, a pesar de todos sus dioses, seguía siendo una sociedad extremadamente sibarita. El auto-engrandecimiento y la gratificación física era lo que los caracterizaba, por lo general a expensas de otros, como por ejemplo, el Pueblo Judío. De más está decir que Egipto no llegó ni de cerca a justificar su existencia según los estándares de Di-s.
¿Acaso Di-s diezmó a Egipto en forma sistemática y total y liberó en forma milagrosa al Pueblo Judío para que éste pudiera imitar el estilo de vida egipcio a su propia manera? En la historia mundial ha habido innumerables naciones esclavizadas, pero Di-s casi nunca –o nunca- invirtió todo el curso de la historia para liberarlas.
Además, ¿qué era lo peor que le podría haber ocurrido al Pueblo Judío si se hubiera quedado en Egipto más tiempo? El comercio de esclavos transportó a los negros desde Sudáfrica en el siglo dieciocho y los esclavizó en Norteamérica durante muchísimo tiempo. Sin embargo, con el paso de los años, la esclavitud fue abolida y hoy en día Norteamérica trata por todos los medios de superar las innumerables formas de prejuicios raciales. Los negros fueron liberados y ahora luchan por convertirse en norteamericanos igual que los blancos, y de obtener los mismos beneficios.
Del mismo modo, podríamos pensar que si el Pueblo Judío se hubiera quedado en Egipto más tiempo, ellos también se habrían beneficiado de la revolución política y de los cambios en el gobierno. No hubo ninguna nación que haya dominado eternamente ni tampoco ha habido ninguna nación que haya sido esclavizada eternamente. En algún momento, la nación judía se habría liberado y el éxodo de Egipto sólo sirvió para acelerar el proceso.
Entonces ¿qué fue lo que se ganó? ¿Cuál fue la crisis que, por así decirlo, “Le hizo perder la paciencia a Di-s”? Es verdad que en términos físicos el Pueblo Judío algún día iba a conocer la libertad… pero la pregunta es ¿qué iba a ocurrir con respecto a la libertad espiritual? Si Di-s no hubiera interferido en el destino judío trayendo las Diez Plagas, entonces el Pueblo Judío habría perdido toda conexión con sus ancestros y se habría asimilado por completo a la sociedad egipcia, disolviendo por completo la base de la Torá. ¡Así como estaban, ya idolatraban a los dioses egipcios!
Esto es lo que conmemoramos cada Pesaj: Egipto era una nación, pero más que nada era el nombre de una cierta actitud sobre cómo encarar la vida. Siendo así, ahora podemos apreciar el mandato de la Hagadá a todas las generaciones subsiguientes, cuando dice que deben considerarse a sí mismas “como si ellas también hubieran salido de Egipto”. La nación de Egipto fue destruida, pero la “filosofía de Egipto” continúa vigente en cada generación, ya sea en la España del siglo quince, en la Europa del siglo diecinueve o en los EEUU del siglo veinte. Y siempre vuelve a desafiar el sistema de valores del judío, haciendo todo lo posible para que éste se aleje de su misión Divina.
Es por eso que en Pesaj ponemos tanto énfasis en anular todo el jametz (masa fermentada). De hecho, la prohibición es tan grave que el judío que consume jametz en forma intencional durante la semana de Pesaj es “cortado” del Pueblo Judío (!). Es obvio que el jametz, o por lo menos el concepto que se oculta tras de él, guarda una estrecha relación con aquello que simbolizaba la nación de Egipto y aquello que el judío supuestamente debe superar.
Después de todo, ¿qué es el jametz sino matzá “hinchada”? Cuando una mezcla de harina y agua se deja estar sin tocar durante al menos dieciocho minutos, se inicia un proceso de fermentación que deja entrar el aire en la masa, haciendo que ésta se eleve. El agregado de levadura acelera este proceso y transforma a la matzá chata en un pan inflado con aire.
Esto constituye una parábola del ser humano quien, psicológicamente hablando, es una combinación de su personalidad esencial y aquello que puede denominarse “la parte hinchada de su personalidad”. Ésta última es la parte de nosotros que actúa cuando nos encontramos “en el escenario”, proyectando imágenes de nosotros mismos que no son una representación exacta de lo que verdaderamente pensamos y sentimos.
Sin embargo, estamos tan acostumbrados a actuar de esa forma que al final nos convencemos de que ése es el verdadero “nosotros” cuando en realidad no lo es. Esta “errónea auto-percepción” también interfiere en nuestra relación con Di-s y en la aceptación de nuestras responsabilidades referentes a la Torá. De allí que Pesaj sea el momento de eliminar el jametz, es decir, de volver a nuestra esencia básica y de reconectarnos con nuestro “yo” verdadero, así como también con el espectacular destino que nos aguarda como judíos una vez que decidamos “volver a casa”. Pesaj es la llave de nuestra libertad.
Es por eso que Egipto, a pesar de todos sus dioses, seguía siendo una sociedad extremadamente sibarita. El auto-engrandecimiento y la gratificación física era lo que los caracterizaba, por lo general a expensas de otros, como por ejemplo, el Pueblo Judío. De más está decir que Egipto no llegó ni de cerca a justificar su existencia según los estándares de Di-s.
¿Acaso Di-s diezmó a Egipto en forma sistemática y total y liberó en forma milagrosa al Pueblo Judío para que éste pudiera imitar el estilo de vida egipcio a su propia manera? En la historia mundial ha habido innumerables naciones esclavizadas, pero Di-s casi nunca –o nunca- invirtió todo el curso de la historia para liberarlas.
Además, ¿qué era lo peor que le podría haber ocurrido al Pueblo Judío si se hubiera quedado en Egipto más tiempo? El comercio de esclavos transportó a los negros desde Sudáfrica en el siglo dieciocho y los esclavizó en Norteamérica durante muchísimo tiempo. Sin embargo, con el paso de los años, la esclavitud fue abolida y hoy en día Norteamérica trata por todos los medios de superar las innumerables formas de prejuicios raciales. Los negros fueron liberados y ahora luchan por convertirse en norteamericanos igual que los blancos, y de obtener los mismos beneficios.
Del mismo modo, podríamos pensar que si el Pueblo Judío se hubiera quedado en Egipto más tiempo, ellos también se habrían beneficiado de la revolución política y de los cambios en el gobierno. No hubo ninguna nación que haya dominado eternamente ni tampoco ha habido ninguna nación que haya sido esclavizada eternamente. En algún momento, la nación judía se habría liberado y el éxodo de Egipto sólo sirvió para acelerar el proceso.
Entonces ¿qué fue lo que se ganó? ¿Cuál fue la crisis que, por así decirlo, “Le hizo perder la paciencia a Di-s”? Es verdad que en términos físicos el Pueblo Judío algún día iba a conocer la libertad… pero la pregunta es ¿qué iba a ocurrir con respecto a la libertad espiritual? Si Di-s no hubiera interferido en el destino judío trayendo las Diez Plagas, entonces el Pueblo Judío habría perdido toda conexión con sus ancestros y se habría asimilado por completo a la sociedad egipcia, disolviendo por completo la base de la Torá. ¡Así como estaban, ya idolatraban a los dioses egipcios!
Esto es lo que conmemoramos cada Pesaj: Egipto era una nación, pero más que nada era el nombre de una cierta actitud sobre cómo encarar la vida. Siendo así, ahora podemos apreciar el mandato de la Hagadá a todas las generaciones subsiguientes, cuando dice que deben considerarse a sí mismas “como si ellas también hubieran salido de Egipto”. La nación de Egipto fue destruida, pero la “filosofía de Egipto” continúa vigente en cada generación, ya sea en la España del siglo quince, en la Europa del siglo diecinueve o en los EEUU del siglo veinte. Y siempre vuelve a desafiar el sistema de valores del judío, haciendo todo lo posible para que éste se aleje de su misión Divina.
Es por eso que en Pesaj ponemos tanto énfasis en anular todo el jametz (masa fermentada). De hecho, la prohibición es tan grave que el judío que consume jametz en forma intencional durante la semana de Pesaj es “cortado” del Pueblo Judío (!). Es obvio que el jametz, o por lo menos el concepto que se oculta tras de él, guarda una estrecha relación con aquello que simbolizaba la nación de Egipto y aquello que el judío supuestamente debe superar.
Después de todo, ¿qué es el jametz sino matzá “hinchada”? Cuando una mezcla de harina y agua se deja estar sin tocar durante al menos dieciocho minutos, se inicia un proceso de fermentación que deja entrar el aire en la masa, haciendo que ésta se eleve. El agregado de levadura acelera este proceso y transforma a la matzá chata en un pan inflado con aire.
Esto constituye una parábola del ser humano quien, psicológicamente hablando, es una combinación de su personalidad esencial y aquello que puede denominarse “la parte hinchada de su personalidad”. Ésta última es la parte de nosotros que actúa cuando nos encontramos “en el escenario”, proyectando imágenes de nosotros mismos que no son una representación exacta de lo que verdaderamente pensamos y sentimos.
Sin embargo, estamos tan acostumbrados a actuar de esa forma que al final nos convencemos de que ése es el verdadero “nosotros” cuando en realidad no lo es. Esta “errónea auto-percepción” también interfiere en nuestra relación con Di-s y en la aceptación de nuestras responsabilidades referentes a la Torá. De allí que Pesaj sea el momento de eliminar el jametz, es decir, de volver a nuestra esencia básica y de reconectarnos con nuestro “yo” verdadero, así como también con el espectacular destino que nos aguarda como judíos una vez que decidamos “volver a casa”. Pesaj es la llave de nuestra libertad.
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